martes, 17 de febrero de 2009

MAYEUTICA

ESCUELA SAN MIGUEL . Ed. Siderewicz

Un movimiento inspirado por uno de nuestros santos Hermanos

Comenzó  con una simple y modesta escuela en la costa este de los Estados Unidos, en la línea del Distrito. De la misma forma que Dios movió el corazón de San Juan Bautista de La Salle  para abrir su primera escuela para los niños de los artesanos y de los pobres,  también movió el corazón del Hermano Lawrence Goyette y otros pocos para abrir una escuela similar en Providence, Rhode Island en 1993.

Sin embargo, no es una coincidencia que en la ciudad llamada Providencia, Dios hubiera escogido esta visión para abrir la escuela gratuita para los pobres, -la primera escuela lasaliana gratuita en los Estados Unidos de reciente memoria. El nombre escogido para esta escuela fue San Miguel, en reconocimiento y honor de nuestro querido San Miguel Febres Cordero de Ecuador.

Dos años más tarde, en  1995, Dios sembró el deseo en los corazones de otras cuatro personas en Chicago, Illinois, del Distrito del Medio Oeste para fundar otra escuela para los pobres. Una cosa interesante es que tres de estas cuatro personas no se conocían entre sí antes de Enero de 1995, hasta que el Espíritu  los trajo juntos. La finalidad era semejante: hacer lo mismo que De La Salle hizo como conocemos, brindar educación gratuita para los niños de los artesanos y pobres y confiar en la Divina Providencia para el sostenimiento de las escuelas.

Estas cuatro personas, con gran entusiasmo y apoyo del Visitador del recién formado Distrito del Medio Oeste, Hermano Tom Johnson, fueron invitadas para traer su sueño en la primera reunión del Consejo del Distrito el 6 de abril de 1995. Días antes de la reunión, hablé solo brevemente con el Hermano Larry Goyette por teléfono. Nunca me había encontrado con Larry y si acaso, tenía un gran conocimiento de la escuela San Miguel en Providence. El modelo terminado propuesto para el Distrito del Medio Oeste tuvo menos que hacer con lo que Larry unió de las necesidades reales de los niños de los barrios pobres de Chicago. Al final, las dos escuelas parecían notablemente similares.

La noche de la reunión de Consejo del Distrito, recibí una llamada del H. Tom informándome que el Consejo había aprobado por unanimidad el proyecto para abrir la escuela, no sin "algunas serias inquietudes", me dijo. Por supuesto, el Consejo podría ver con claridad que aunque éramos totalmente  ingenuos en este tipo de administración, estaba igualmente claro que Dios  puso una llama en nuestros corazones  para fundar un nuevo trabajo a favor de los pobres. Un indicio de esto es que el más que habernos concedido a nosotros los 30,000 de préstamo que solicitamos, nos concedieron 50,000. "Probablemente lo necesitarán", dijeron.

Desde que la escuela fue fundada en un barrio hispano de Chicago, quisimos que el nombre tuviera un significado para la gente a la que serviríamos, y al mismo tiempo, para nosotros. Escogimos el nombre de "San Miguel" y en un encuentro con los cuatro fundadores unos meses antes de que la escuela fuera abierta, Gordon Hannon, uno de ellos, nos dio unas estampas de San Miguel para cada uno de nosotros. En el reverso de la estampa estaba una oración, y en este momento los cuatro acordamos rezar esta oración cada mañana y noche, en recuerdo en donde estuviéramos.

La segunda escuela San Miguel, como la primera en Providence, tuvo un comienzo modesto. No teníamos siquiera un edificio para la escuela el primer año, por lo tanto puso a la fundación en un fuerte sentido de comunidad.

El barrio en Chicago, en donde San Miguel nació fue escogido porque es uno de los vecindarios más desafiantes en la ciudad. En esa época, sólo el 25% de los estudiantes se graduaban de la preparatoria además de que  había un alto índice de violencia y pandillerismo en el vecindario. A pesar de haber escogido el trabajo con los estudiantes más necesitados, más del 87% de los estudiantes de San Miguel se graduaron de la preparatoria en los más de 13 años de su existencia.

En los siguientes años, otras ciudades y Distritos fueron igualmente inspirados para fundar escuelas San Miguel en sus áreas. El mismo Espíritu que inspiró a San Miguel y San Juan Bautista De La Salle ha inspirado  a muchos hombres y mujeres santos que respondieron a las necesidades de pobreza en sus lugares. Con los primeros dos San Miguel en existencia, esos comenzaron el modelo de sus programas con algunas de las siguientes características:

·         Las escuelas están destinadas para ser gratuitas. Cada escuela busca servir a los estudiantes más necesitados económica y académicamente.

·         Cada escuela busca financiamiento de benefactores privados.

·         Cada escuela nueva de San Miguel busca responder específicamente las necesidades de pobreza en su lugar.

·         El horario escolar es largo, desde las 8:00 hasta las 5:00, con muchas escuelas teniendo calendarios rotativos.

·         Los grupos de clase son pequeños, -aproximadamente 15 estudiantes por cada uno- para responder mejor a las necesidades de los estudiantes.

·         La participación de los padres de familia es la clave. Frecuentemente, los padres de los estudiantes no tienen altos niveles de escolaridad, así que es  necesario la participación de ellos como compañeros en el proceso educativo.

Sospecho que, como De La Salle, muchos de los fundadores de estas escuelas nunca antes soñaron con empezar una escuela. Cada uno trajo su propia y única historia y diversas experiencias de vida. Entonces, uno por uno, el Espíritu de Dios vivo tocó los corazones  y los sedujo para llevarlos al Plan de Dios.

Hoy día, nuestro San Miguel ha inspirado no solo este movimiento en el mundo lasaliano en los Estados Unidos, sino en mundo. Aproximadamente 20 de estas escuelas existen actualmente y forman parte de una red mundial con los Jesuitas y otras congregaciones religiosas bajo el nombre de Red de  Escuelas de Natividad Miguel. En total, hay 65 escuelas en la Red hoy.

El estatuto de la misión de la Red  es:

La Red de Escuelas de Navidad Miguel fortalece escuelas medianas, para proveer una única educación en fe que rompe el ciclo de pobreza en las comunidades menos atendidas a lo largo de América. En oportunidad, nuestras escuelas fortalecen a miles de estudiantes con un desarrollo crítico para desarrollar puentes y realizar su potencial, que les forje un futuro más brillante y que disfruten los beneficios de vida de una educación integral.

La novedad es que las congregaciones religiosas están estrechando lazos y trabajando juntos para dejar que nuestro carisma alcance a los estudiantes más necesitados hoy en día.

Otra innovación inspirada por San Miguel se encuentra en la ciudad de Chicago. Después de años de discernimiento, las escuelas de San Miguel de Chicago responden a la necesidad de escuelas públicas del distrito para fundar dos cartas constitutivas después del modelo de San Miguel de educación.  Las cartas constitutivas de escuelas son escuelas públicas y autónomas que son fundadas por el estado. El nombre de esas escuelas es Catalizadora y la visión es que esas escuelas serán un catalizador para el cambio con sus comunidades locales.

Hoy hablamos acerca de las escuelas catalizadoras como escuelas públicas en la tradición lasaliana. Por muchos años, hemos discernido y debatido si puede ser verdadero para nuestra misión el dirigir este tipo de escuelas. Fuimos alentados gratamente cuando el H. John Johnston nos recordó que esta no es una propuesta radical. Es, dijo, una nueva experiencia a través del mundo tanto como el esfuerzo de nuestro Fundador para responder creativamente a las necesidades de los pobres de sus tiempos.

La pregunta que consecuentemente surge es el financiamiento a largo plazo de estas escuelas. En este momento de la historia cuando están disminuyendo el número de Hermanos y las nuevas vocaciones de Hermanos en los Estados Unidos, el mundo lasaliano ha  abierto más nuevos secretariados para los pobres en los años recientes que en cualquier otro tiempo anterior de nuestra vida. Muchas de estas escuelas están bajo la administración hoy en día de nuestros colaboradores.

¿Cuál es el significado de todo esto? ¿Cómo pueden estas escuelas gratuitas para los pobres continuar financiadas año tras año? Dios, el trabajo es Tuyo.